jueves, 3 de diciembre de 2015

Pequeñas Historias. V | El finísimo arte de valer verga.

Los desvelados sabemos exactamente a qué hora la madrugada se pone fría y el ambiente se torna tenso. Se eleva algún tipo de energía en donde los suicidas y los locos se desatan. Los desvelados viciosos sabemos que esa es la mejor hora para encender un cigarrillo.
Es esa hora de la madrugada. Enciendo el cigarrillo; es el penúltimo de la cajetilla. Volteo el único cigarrillo que queda, porque "es el de la suerte". «Yo y mis creencias pendejas», digo en voz alta con el cigarrillo aprisionado entre mis labios; saco el encendedor plateado de mi bolsillo y enciendo a mi amigo.