martes, 4 de febrero de 2014

Infierno.

Somos perfectos separados, juntos somos nuestro infierno.
Hagamos algo: ni tú ni yo lloramos, ni tú ni yo nos despedimos; fingimos que es un "Hasta luego" o fingimos que ni siquiera nos conocimos.
Hagamos algo: despeguemos las huellas de nuestros pasos por la vida de cada uno, como si nunca hubiésemos estado, como si nunca hubiéramos pasado.

Borremos de nuestra mente el día en que comenzamos la plática, borremos el tema de conversación, borremos las canciones cursis, los poemas vacíos, las noches en vela, los nombres en las libretas, las palabras mal gastadas, los "Te amo" sin fondo, borremos todo; echemos todo al demonio.

No recuerdes mi nombre, que yo olvidaré el tuyo; no veas mis fotos, que yo ya no reconoceré tu rostro; no sueñes con mi risa que yo no sabré ni quién eres; no me extrañes, porque yo ya te habré olvidado. Hagamos algo: mandemos todo al diablo.
Ya no soñemos que nos encontramos bajo el sol a la sombra de un árbol, ya no hay que añorar besar nuestros labios, ya no hay que planear vidas a futuro, ya no pondremos nombres a nuestros hijos, ya sabemos que no entonaremos aquella canción juntos, ya lo sabemos…

No habrá una fecha que marque tu cumpleaños en mi calendario, ya no habrá una en el tuyo donde marca nuestro aniversario, ya no hay nada, no lo hay.
En cambio hay olvido, vacío, desiertos, hay lagunas mentales, amnesias sospechosas, palabras conocidas pero sin significado neto.

Hagamos algo: olvidemos que lo que vivimos, sentimos y tuvimos fue cierto. Olvidemos las sonrisas, las miradas, las esperanzas, las flores, los paisajes, las fotos; olvidemos todo en este invierno, porque somos perfectos separados, pero juntos somos nuestro infierno.