Te faltó verme cantando por toda la casa, tarareando las mismas melodías de siempre, te faltó que te cantara hasta dormir, te faltó sentir que mi voz resonaba sólo por ti.
Te faltó sentir los pinchazos de mis uñas en tu espalda, te faltó que dibujara en tu pecho garabatos y cursis palabras, te faltó verme a los ojos mientras me follabas.
Te faltó tomar café frío conmigo, fumar más que de costumbre; yo te platicaría de mis versos y tú me contarías de tus libros mientras le das a mis cigarrillos lumbre, te faltó que discutiéramos por ver quién era más querido, te faltó besarnos hasta quedarnos dormidos.
Te faltó saborearme como tantas veces lo platicamos, te faltó ser el primeras veces de mis sueños despistados, te faltó abrazarme cuando estoy en esos días en que siento que me rompo, te faltó pintar mis labios con tu sangre y quemar mis enojos.
Te faltó decirme que todo está bien cuando en realidad todo va mal, te faltó ser mi dopamina, mi cocaína y calmar mi ansiedad.
Te faltó mirarme con tus ojos enchinados y tu sonrisa llena de luz, te faltó comprobarme el mañana que me prometiste cuando me juraste que al final del túnel ibas a estar siempre tú.
Te faltó hacer las cosas que un día quisimos y que de repente se te olvidaron, te faltó esperar un poquito y hacer la distancia a un lado.
Te faltó dejar de ser el de siempre, el que me juraste que ya no eras, te faltó darme otoños con tu calor y hacer que amara las malditas primaveras.
Te faltó quererme hasta que te lo creyera, hasta que mi corazón no sintiera que había un enorme riesgo de que te perdiera.
Te faltó hacerme feliz como nadie y dejar de hacerme miserable como muchos, te faltó ayudarme a dejar de ser gris y a ver al futuro como los cursis de los que siempre me burlo.
Te faltó amarme un poquito más, intentar un poco al menos, te faltó ser el Yin de mi Yang, mi dualidad y complemento.
Te faltó comprender que estaba rota cuando me diste la ilusión de repararme, te faltó entender que no me gusta jugar a amarte, te faltó aceptar lo bueno que vi en ti y no echarlo a la basura, te faltó ser el amor de mi vida y no sólo una mala aventura.
Te faltó verme como soy, a media luz y también a oscuras, y amar todo aquello, con defectos y sin dudas.
Te faltó decirme al oído lo que alguna vez sólo me escribiste, te faltó hacer feliz a mi alma que siempre está triste.
Te faltó ser mi calma, mi lugar preferido, te faltó dejar que hiciera de ti mi humano favorito.
Te faltaron muchas cosas por ver,
y sé que no todo iba a ser bonito;
también te faltó ver la parte de mí que no le deseo ni a mi peor enemigo,
pero sabes que te quise dar todo en un arranque de amor.
¿Por qué no piensas de nuevo lo que quieres y decides si quieres vivir todo eso que nos faltó?

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